_“Anoche sentí frío, una gélida brisa cortando como cuchillos.” Decía, Luis a Ana de pie melancólico, sobrecogido . ¡Debiste, debiste haberlo dicho!, no guardar silencio hiriendo de muerte, lo que construimos. Me has dañado el alma, no por dejarme de amar sino por la mentira que daña, pues te había regalado la vida sinceramente, sin esperar nada. ¿Y ahora te vas? , resquebrajas mis ilusiones apagando de un soplo de mi corazón la llama. Lo siento, el dolor araña esta sensación de asfixia, que me mata. Volveré a ser feliz, quizás mañana en estos instantes quiero, borrar el nombre de Ana entregarme al destino incierto, que me acecha que me atrapa, haciendo que sienta la soledad como el abismo sombrío, páramo solitario nuestra casa. Cerraré la puerta, Te diré hasta mañana entregando nuevamente sin pedirlo amor, el corazón y mi alma. Esperanzado partiré , Cabizbajo sin brindarte mi mirada. _ Es...